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¿Tus esfuerzos en publicidad no se transforman en ventas?

¿Tus esfuerzos en publicidad no se transforman en ventas?

Olvídate por un momento de tu papel como autónomo e intentemos hacer juntos un ejercicio de reflexión en nuestro papel de consumidores.

Intenta hacer un repaso mental de cuántos emails has recibido hoy, ¿cuántos son de publicidad?, si has salido a la calle hoy, ¿cuántas marquesinas de publicidad te has cruzado?, seguramente hayas entrado en alguna red social en lo que va de día, ¿cuántos banners te han invadido mientras tomabas tu tiempo de ocio? Y, por último, ¿eres de los que te gustan leer noticias por Internet?, ¿cuántos click has tenido que hacer hoy solo para cerrar popup de publicidad?, por cierto, si esta noche piensas descansar de un largo día de trabajo viendo un rato la televisión… te sorprenderás cuando te des cuenta que, en realidad, lo que estás viendo son anuncios interrumpidos por un poco de series, películas o programas.

Esto es lo que hoy día se conoce como sobrecarga de información, cualquiera de nuestros sentidos es un canal apto para introducirnos publicidad, tanto es así, que la publicidad ya no nos llama la atención y ha pasado a formar parte de nuestro día a día, de forma que ni la vemos, ni la escuchamos, ni la sentimos… conclusión: la publicidad es invisible.

¿Cómo hago publicidad en mi negocio?

Con esta premisa que te contamos, seguramente, tu primer impulso es… “no voy a hacer publicidad de mi negocio, total, ¿para qué?”.

¡¡Error!!, la publicidad es básica para tu negocio, es la primera acción que te llevará a conseguir ventas, el matiz está en que hoy día ya no vale cualquier tipo de publicidad y te contamos qué debes tener en cuenta.

El que mucho abarca poco aprieta

El primer error en publicidad es querer agradar, contentar y abarcar a todo el mundo con un único mensaje, si hablamos de una sociedad sobreinformada, un mensaje general para todos los públicos pasará totalmente desapercibido y se perderá por el camino.

Busca tu perfil de cliente ideal, no el que te gustaría tener, sino el que es apto 100% a tus servicios o productos, dibújalo, estúdialo y métete en su piel hasta que conozcas cómo actúa y qué necesita.

Comienza a vender sentimientos

Que tus servicios o tus productos tengan una calidad excelente es algo que, a estas alturas, nadie tendría por qué destacar en su publicidad, se debería de dar por hecho.

Por este motivo, no utilices la publicidad para recalcar que tu negocio es el mejor, con el mejor precio, el más rápido y el más cómodo para tus clientes, vende sentimientos, aquello que a veces creemos que no se puede comprar con dinero, el bienestar.

Si vendes un producto cuyos materiales de fabricación son 100% biodegradables, conecta tu publicidad con aquellas personas que tienen una sensibilidad especial con el medioambiente, vende la emoción de contribuir con el planeta.

Nunca debe faltar creatividad en la publicidad

A pesar de recibir millones de impactos publicitarios en el día, siempre hay cabida a que uno de ellos nos haga pararnos y tenerlo en cuenta, y el quid de la cuestión es una sola palabra: “diferente”.

En un ejemplo más del día a día, cuando caminamos por la calle nos cruzamos constantemente con perros que caminan con sus dueños, tantas veces que, al volver a casa, no seriamos capaces de acordarnos de ninguna. ¿Cuándo nos detenemos y prestamos atención a alguno? Cuando este es de una raza extrañísima que jamás antes habíamos visto, cuando su color de pelo es inusual en su raza o, sencillamente, cuando es totalmente diferente a todo lo que hemos visto anteriormente.

Esto es lo que tiene que causar tu publicidad, da igual que elijas el mismo canal que todo el mundo usa, el punto está en que nunca nadie antes haya visto una publicidad como la tuya.