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¿Qué es un falso autónomo?

¿Qué es un falso autónomo?

Seguramente, en los últimos días, no paras de escuchar referencias sobre del falso autónomo, en las noticias, en la radio o en el periódico no dejan de mencionar a este autónomo “especial” que poco sabemos de él pero que su nombre lleva implícito algo negativo.

Sin embargo, no en todos los medios dejan muy claro qué es un falso autónomo, aunque sí sus consecuencias, hoy en Mi Economista queremos desvelarte el misterio.

¿Soy yo un falso autónomo sin saberlo?

Lo primero es definir qué es un falso autónomo de la forma más fácil y reducida, un falso autónomo es aquel que es contratado mediante contrato mercantil como autónomo por una empresa para desarrollar sus servicios y, sin embargo, sus condiciones laborales se asemejan a las de un trabajador por cuenta ajena, eso sí, sin los beneficios de estos.

Dicho de otra forma, el falso autónomo será un empleado más que deberá ajustarse a los horarios de la empresa, al calendario laboral de esta y el empresario será su jefe en todos los sentidos y, sin embargo, el salario de este no será fijo, ni percibirá pagas extraordinarias, ni días de vacaciones pagadas y, por supuesto, no habrá indemnización una vez acabado el trabajo ni prestación por desempleo.

¿Qué ganan las empresas contratando un falso autónomo?

Es evidente que las empresas que contratan falsos autónomos consiguen un ahorro considerable en comparación a contratar trabajadores por cuenta ajena.

Para empezar, la empresa no tendrá que pagar los seguros sociales del trabajador, el autónomo ya lo hace a través de su pago a autónomos.

Por otro lado, el pago al falso autónomo no se hará a través de nómina sino a través de factura como cualquier autónomo.

Por último, existe todo el ahorro que conlleva todo lo que comentábamos anteriormente, pagas extras, vacaciones, indemnizaciones, etc.

¿Cómo denunciar un caso de falso autónomo?

En primer lugar, hay que tener claro que el falso autónomo, a pesar de ser la víctima, si no denuncia, la ley entiende que ha sido consentidor de dicha ilegalidad y, por tanto, puede ser sancionado de la misma forma que el empresario.

El primer paso para denunciar un caso de falso autónomo es haciéndolo ante la Inspección de Trabajo.

Por último, para reclamar lo estipulado en el Estatuto de los Trabajadores o en el convenio colectivo correspondiente, se deberá hacer a través de la vía judicial social.

Además, nos gustaría recordar que ya existe una figura recogida y reconocida en el Estatuto del Trabajo Autónomo que podría ser una vía ideal para empresas sin tener que recurrir al falso autónomo, este es el trabajador autónomo económicamente dependiente (TRADE).

¿Qué tipos de autónomos existen?

¿Qué tipos de autónomos existen?

Por regla general, cuando nos queremos referir a aquellas personas que trabajan por cuenta propia, nos solemos referir a ellas como autónomos pero… ¿sabes cuántas clases de autónomos existen?.

Hoy, en Mi Economista, queremos hacer un repaso, a rasgos generales, de qué clases de autónomos existen en la actualidad, algo muy útil si te encuentras en la situación de querer darte de alta en autónomos para saber a qué te puedes acoger y qué te conviene más.

Para comenzar, empezaremos dividiendo a esa gran masa de trabajadores a la que conocemos como autónomos en las dos principales clases de autónomos: los autónomos propiamente dichos y los socios administradores de sociedades.

El primer grupo de autónomos es el más conocido por todos, aquella persona física que tiene a su cargo la gestión de un pequeño negocio con el objetivo básico del autoempleo, independientemente de si este autónomo cuenta o no con asalariados en su negocio.

El segundo grupo, los socios administradores de sociedades o también conocidos como autónomos administradores tienen la particularidad de no poder cotizar a la Seguridad Social como si fueran trabajadores por cuenta ajena, lo que hace que de manera obligatoria tengan que darse de alta en el RETA.

Dentro del primer grupo de tipos de autónomos existen algunas variantes cuyas características diferenciadoras hacen que podamos encontrar otros tipos de autónomos, por decirlo de alguna forma, especiales.

Uno de estos autónomos especiales son los TRADE o trabajadores autónomos económicamente dependientes. Este tipo de autónomos tienen la particularidad de desarrollar su actividad profesional para un cliente en concreto, siempre y cuando este cliente suponga, mínimo, el 75% de sus ingresos. Esto, a su vez, supone la necesidad de formalizar un contrato en el que se refleje de forma clara y concisa datos como la duración de la jornada laboral, los descansos o, incluso, los días festivos.

Otro autónomo especial es el autónomo colaborador, del que ya hemos hablado con anterioridad en Mi Economista y del que puedes leer con mayor extensión haciendo click aquí. A grandes rasgos, el autónomo colaborador es un familiar directo de hasta segundo grado del autónomo principal que contrata a este en su negocio y que conlleva, para el autónomo colaborador, la ventaja de una bonificación del 50% en la cuota de autónomos.

Por último, nos encontramos con el autónomo en régimen especial agrario. Este último autónomo, como su propio nombre indica, está dirigido para aquellos que posean la titularidad de una explotación agraria y que, lógicamente, al menos la mitad de su renta proceda de la actividad realizada en esta explotación. Además, otro detalle a tener en cuenta para los autónomos en régimen especial agrario, es que los rendimientos anuales netos que provengan de esta actividad deberán estar siempre por debajo del 75% de la base mínima de cotización del Régimen General.