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¿Cómo hacer una factura?

Facturas impagadas (Parte I)

Sin duda alguna, este es uno de los temas que más preocupan a los autónomos y empresarios de nuestro país.

Con la llegada de la crisis, muchos son los que, después de disfrutar un servicio prestado por un autónomo o un emprendedor, luego no lo abonan o, con un poco de suerte, lo abonan pero tarde, suficientemente tarde para que al emisor de la factura le ocasione ciertas irregularidades como falta de liquidez o descuadres a la hora de hacer el trimestral, siendo este el que tiene que adelantar, por ejemplo, el importe del IVA correspondiente de esa factura no cobrada.

Esto parece de locos, normalmente cuando vamos a un Centro Comercial a comprar un regalo, por poner un ejemplo, no marcamos nosotros las directrices al dependiente que nos atiende y, mucho menos, a la hora de cobrarnos el producto le decimos que no tenemos dinero y que se lo abonaremos a 20 días. Estas cosas no pasan pero para los autónomos este ejemplo es su pan de cada día.

En otros países como Francia, cuando un autónomo sufre una factura impagada, es el estado quién abona este importe y posteriormente se encarga de cobrarlo por parte del cliente moroso. De momento, en España no tenemos medidas que protejan tanto al autónomo de los impagos y, por ello, somos nosotros mismos los que debemos protegernos de ellos.

Y es que, aunque parece un ejemplo descabellado, no se aleja mucho de lo que sufren miles de autónomos día tras día con las facturas impagadas en sus negocios, sumado a los retrasos en el pago de las facturas por “olvidos” de los clientes, malentendidos con el departamento de contabilidad y demás excusas.

Es complicado controlar o, mejor dicho, evitar las temidas facturas impagadas pero hay ciertos consejos para que podamos cobrarlas de forma amistosa o consejos para saber qué hacer si la vía amable no nos ha hecho cobrar la factura pendiente.

Una de las cosas más importantes es detallar en los presupuestos de forma clara las formas de pago, la cantidad y los plazos de pago al igual que la fecha de la emisión de la factura.

En este caso, muchos autónomos incluyen una clausula en la que se detalla que, pasado el plazo de pago de la factura, comenzarán a sumarse los correspondientes intereses por demora.

Cuando empezamos negociaciones con nuevas empresas y estas nos comentan que su forma de pago es, por ejemplo, a 30 o 90 días, es importante, antes de comenzar a trabajar para ellos, consultar con nuestro asesor y estudiar exhaustivamente si podemos o no asumir el riesgo de adelantar nuestro trabajo o nuestros productos durante este tiempo y que trastornos puede ocasionar a la contabilidad y liquidez de nuestro negocio.

La próxima semana seguiremos con la segunda parte de estas facturas impagadas ampliando más detalladamente los consejos.