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Autónoma embarazada

Autónoma embarazada, ¿cuáles son sus derechos?

En la mayoría de las ocasiones nos referimos a los autónomos y, automáticamente, pensamos en los trabajadores por cuenta propia del género masculino, sin embargo, las autónomas también existen y, es más, cada día, son más el número de ellas.

Algo que preocupa mucho a las mujeres autónomas en un momento determinado de sus vidas es la posibilidad de quedarse embarazadas y en qué forma puede afectar esto a su carrera profesional o qué derechos tienen frente a las trabajadoras por cuenta ajena, hoy, en Mi Economista, intentamos resolver todas tus dudas.

El embarazo de una autónoma está claramente dividido en dos momentos, antes del parto y después del parto.

Antes del parto se puede dar el caso que la mujer autónoma se vea obligada a abandonar su trabajo por cuestiones de salud que dividiremos en dos, las enfermedades comunes o el embarazo de riesgo.

En el primero de los casos, la Seguridad Social abonará el 60% de la base reguladora en los días de la baja que van desde el 4º hasta el 21º y, en adelante, el 75%.

Si la autónoma embarazada, desgraciadamente, sufre un embarazo que pone en peligro la integridad del futuro bebé o el de la propia madre, se cobrará el 100% durante el embarazo y la lactancia.

Esto es en lo referente a una posible baja que pueda tener la autónoma embarazada antes de que se produzca el parto, ahora bien, analicemos qué pasa con la baja maternal de las trabajadoras autónomas.

Por un lado, en cuanto a lo que económicamente se refiere, una trabajadora autónoma que acaba de dar a luz tiene derecho al 100% de la base de cotización del mes anterior al de la baja pero, para ello, deberá cumplir unos requisitos que, en este caso, son los mismos que para las trabajadoras por cuenta ajena, es decir, haber cotizado, al menos, 180 días en los últimos 7 años o 360 en toda su vida laborar y, por supuesto, estar dada de alta en la Seguridad Social.

En cuanto al tiempo de baja, nuevamente, se equipara al de cualquier trabajadora por cuenta ajena, es decir, 16 semanas, de las cuales, la madre autónoma estará obligada a cogerse 6 de ellas para su propio descanso, siempre y cuando la incorporación del nuevo miembro de la familia no sea por adopción que, en ese caso, no está obligada a esas 6 semanas, y, el resto, se las podrá repartir con el padre, siempre y cuando este esté trabajando, lógicamente.