¿Qué tipos de autónomos existen?

¿Qué tipos de autónomos existen?

Por regla general, cuando nos queremos referir a aquellas personas que trabajan por cuenta propia, nos solemos referir a ellas como autónomos pero… ¿sabes cuántas clases de autónomos existen?.

Hoy, en Mi Economista, queremos hacer un repaso, a rasgos generales, de qué clases de autónomos existen en la actualidad, algo muy útil si te encuentras en la situación de querer darte de alta en autónomos para saber a qué te puedes acoger y qué te conviene más.

Para comenzar, empezaremos dividiendo a esa gran masa de trabajadores a la que conocemos como autónomos en las dos principales clases de autónomos: los autónomos propiamente dichos y los socios administradores de sociedades.

El primer grupo de autónomos es el más conocido por todos, aquella persona física que tiene a su cargo la gestión de un pequeño negocio con el objetivo básico del autoempleo, independientemente de si este autónomo cuenta o no con asalariados en su negocio.

El segundo grupo, los socios administradores de sociedades o también conocidos como autónomos administradores tienen la particularidad de no poder cotizar a la Seguridad Social como si fueran trabajadores por cuenta ajena, lo que hace que de manera obligatoria tengan que darse de alta en el RETA.

Dentro del primer grupo de tipos de autónomos existen algunas variantes cuyas características diferenciadoras hacen que podamos encontrar otros tipos de autónomos, por decirlo de alguna forma, especiales.

Uno de estos autónomos especiales son los TRADE o trabajadores autónomos económicamente dependientes. Este tipo de autónomos tienen la particularidad de desarrollar su actividad profesional para un cliente en concreto, siempre y cuando este cliente suponga, mínimo, el 75% de sus ingresos. Esto, a su vez, supone la necesidad de formalizar un contrato en el que se refleje de forma clara y concisa datos como la duración de la jornada laboral, los descansos o, incluso, los días festivos.

Otro autónomo especial es el autónomo colaborador, del que ya hemos hablado con anterioridad en Mi Economista y del que puedes leer con mayor extensión haciendo click aquí. A grandes rasgos, el autónomo colaborador es un familiar directo de hasta segundo grado del autónomo principal que contrata a este en su negocio y que conlleva, para el autónomo colaborador, la ventaja de una bonificación del 50% en la cuota de autónomos.

Por último, nos encontramos con el autónomo en régimen especial agrario. Este último autónomo, como su propio nombre indica, está dirigido para aquellos que posean la titularidad de una explotación agraria y que, lógicamente, al menos la mitad de su renta proceda de la actividad realizada en esta explotación. Además, otro detalle a tener en cuenta para los autónomos en régimen especial agrario, es que los rendimientos anuales netos que provengan de esta actividad deberán estar siempre por debajo del 75% de la base mínima de cotización del Régimen General.

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