Mejora tu “salud financiera”

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Cuando queremos conocer nuestro estado de salud y mejorarlo en el caso de que no sea el óptimo, acudimos a un médico, un experto en la materia para que nos analice,  diagnostique y si es el caso, nos prescriba una medicación o nos cite para una próxima revisión.

¿Actuamos igual con nuestras finanzas? ¿Nos dejamos asesorar convenientemente?

Vamos a analizar la clave para tener una “buena salud financiera”.

Hay cosas en la vida sobre las que no podemos influir, factores externos que condicionan nuestro día a día o nuestro futuro, pero es muy importante saber que éste, nuestro futuro, está en gran medida en nuestras manos y que depende de las decisiones que tomemos a lo largo de nuestra vida, entre ellas, las decisiones sobre nuestras finanzas.

 Las finanzas no son sólo cosa de grandes magnates, las finanzas se deben gestionar convenientemente a cualquier nivel.

 Para una gestión eficaz es necesiario efectuar un correcto análisis de la situación individual, dónde estamos y a dónde queremos llegar, es decir, cuáles son nuestros objetivos en el plano financiero. A partir de aquí, podremos diseñar nuestra estrategia.

 Cuando hablamos de nuestros objetivos, debemos pensar qué nos preocupa tanto en el corto, como en el medio y largo plazo.

 Es decir, ¿Nos preocupa tener liquidez para atender los gastos corrientes de la casa, del coche, del colegio, etc? ¿Nos preocupa que la pensión del día de mañana nos permita mantener un nivel de vida similar al actual? ¿Nos preocupa poder adquirir una vivienda propia algún día? ¿Nos preocupa que nuestros hijos puedan estudiar en la universidad? Y… ¿Por qué no? ¿Nos preocupa poder viajar o permitirnos algún capricho?

 Si en algún momento te has planteado estas cuestiones y sobre todo, si has contestado que sí a alguna de ellas, significa que eres una persona a la que le importa su bienestar en el futuro, y ese el punto de partida para llevar a cabo una correcta planificación financiera.

 Lo primero que debemos analizar es nuestra liquidez, es decir, la diferencia entre ingresos (nóminas, ingresos de actividades empresariales u otros ingresos como alquileres, etc) y gastos corrientes con el fin de conocer cómo hacemos frente a nuestras obligaciones a corto plazo. Tenemos que hacer un estudio pormenorizado para conocer el saldo mensual neto disponible. Es posible que contemos con algunos ahorros que hayamos ido generando a lo largo del tiempo.

 Con todo ello, es decir, información sobre ingresos/gastos mensuales y los ahorros disponibles, ya podemos plantearnos cómo lograr “nuestros objetivos personales” que es precisamente, tener cubierto lo que nos preocupa tanto a corto, como medio y largo plazo (nivel de vida en la jubilación, acceso a una vivienda propia, sufragar los estudios de los hijos, reducir la duración del préstamo hipotecario, etc), y es aquí donde el Consultor Financiero, conocedor de los productos y de las características individuales del cliente puede diseñar una estrategia financiera óptima e individualizada, al igual que hace el médico cuando diagnostica y prescribe a su paciente.

 A lo largo de la historia hemos conocido empresarios que nos han enseñado las claves de su éxito. En los últimos tiempos hemos conocido también un modelo de enriquecimiento  basado en la especulación inmobiliaria (con consecuencias catastróficas en muchos casos), vemos en televisión la ilusión de aquellos que acaban de ser agraciados con un premio de lotería, etc. Todos ellos son casos reales de enriquecimiento pero es evidente que no son tan reales como improbables, por lo que la estrategia que con más probabilidad nos puede llevar a cumplir nuestros objetivos y sobre todo a la tranquilidad, es planificar financieramente.

Eva Mª Planells

Mi Economista

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