Entrevista con el editor José M. Ramírez

Entrevista con el editor José M. Ramírez

 Ha colaborado con editoriales de divulgación científica, literatura y tiempo libre. Conoce los fachadas del sector editorial y también sus despachos, en su doble faceta de escritor y editor. Este lingüista ya fundó su propia editorial, un sello independiente en el que publica clásicos contemporáneos y traducciones, pero hace dos años fundó Factoría de la Lengua y tueditorpersonal.com, una empresa que ofrece servicios de edición y consultoría lingüística para profesionales, científicos, artistas y escritores.

 «Vivimos una auténtica explosión del texto y la comunicación escrita»

Se diría que hoy, con la invasión de canales audiovisuales, ya no que­da sitio para la edición de textos.

Sin embargo, nunca se ha publicado tanto: artículos científicos, relatos, incluso libros de arte… Vivimos una auténtica explosión del texto y la comunicación escrita. El libro, en cualquiera de sus dos soportes, en papel o electrónico, sigue siendo indispensable para la transmisión de conocimiento. También es una excelente carta de presentación para una empresa. La li­te­ra­tura es un ar­te minori­tario, pero cla­ve en una cultura huma­nista.

¿En qué consiste el trabajo de un editor?

Trabajamos sobre el texto. Ayuda­mos a que tenga una forma defi­nitiva y un diseño. Es un tr­a­bajo discreto y a la sombra, muy moti­vador, que exige prestar atención a los detalles.

¿Cuál es la importancia de la dis­tri­­bución en el éxito de un libro?

Imaginemos que una empresa pro­­dujese coches y no los distri­bu­yese… Sin embargo, seguimos cre­yendo en la capacidad de un libro para abrirse paso por su sola calidad. Es difícil, pero posible. El libro de alta calidad y el libro especializado tienen unos ritmos dife­rentes a los del mercado dominante, que a menudo lanza propuestas y las retira de las librerías en el plazo de quince días.

¿Qué debe hacer un autor para publicar un libro?

Debo aclarar que se suelen con­fun­dir dos tareas, la edición y la publicación. En inglés se distin­guen dos profe­sio­nes: el editor trabaja con el tex­to y diseña el libro, mientras que el pu­blisher lo financia y comer­cia­liza. Co­mo editor, mi trabajo es confeccionar el libro o el ebook, pero nuestros clientes son empre­sas y autores que quieren mayor libertad y un mayor control sobre sus libros.

¿Mayor control?

Muchos han tenido experiencias anteriores frustrantes. Yo no finan­cio, distribuyo ni comercializo, aunque puedo dar orientaciones a los clientes que nos lo solicitan. Edito el libro y ha­go las gestiones necesarias para que el libro esté a la venta en Amazon y otras librerías importantes. Asesoro acerca de la difusión. Las empresas o los autores se con­vierten en autoeditores y tie­nen el control sobre la distribución. Se puede decir que también se convierten en autodistri­buidores. Tiene algunas ven­­tajas: mantienen todos los derechos sobre su libro y los beneficios de las ventas son ínte­gra­mente para ellos.

¿Cuáles son los factores del éxito comercial de un libro?

Me telefonean algunos autores con ideas equivocadas y falsa infor­mación. Siempre les digo lo mismo: si piensas que has hecho una gran obra y tu meta es el éxito comercial rápido, el camino habitual es in­ten­tar que tu libro lo publique una editorial comercial.

Es decir, un publisher.

Sí, pero una editorial comercial con verdadera ca­pa­cidad de distri­bución y de publicidad. A algunos autores con los que trabajo les ayudo a mejorar técnicamente su original; autores de ensayos y divulgación científica, que luego envían el texto definitivo a las editoriales especializadas. De este modo, aumentan las posibilidades de pu­bli­carlo. Otros autores solo desean publicar un buen libro, poder regalar algunos ejemplares a familiares, amigos, o a los clien­tes de su em­presa, asegurándose de que el libro esté en distribución, a dispo­sición de cualquier lector que quiera comprarlo. Confían en la di­fu­sión direc­­ta y en el boca a boca.

¿Para qué necesita un científico los servicios de un editor?

Incluso los lingüistas tenemos que trabajar mucho la edición de nues­tros textos científicos. Un especialista de cualquier otra área se ve a menudo abrumado por las normas de estilo y de cita bibliográfica. Las erratas y los errores gramaticales, el mal uso de metáforas cognitivas inconscientes, pueden no solo afear un texto, sino también entor­pecer la co­mu­nicación y transmitir ideas imprevistas.

¿Cuáles son las herramientas de un editor?

Un ordenador y algunos programas específicos. Diccio­narios. Mu­chas lecturas, lecturas de todo tipo. Y rodearte de buenos colabora­dores que te ayuden en lo que hacen mejor que tú, como el diseño de las cubiertas.

Como editor y lingüista, ¿cuáles son los errores más frecuentes con los que te encuentras?

Escribir un libro o una tesis de investigación… requiere mucha concen­tración. Para escribir una novela o un poemario, hay que bucear mucho en experiencias y en sentimientos. Pocos textos carecen de erratas, claro, pero la ortografía es solo el nivel más básico de la escritura… Ahora bien, cualquier error es poco si lo comparas con todo ese trabajo previo al que me refiero, que es la base de la creación.

No existe la obra perfecta…

Un borrón lo tiene hasta Cer­vantes. El Quijote, con sus muchas virtudes, también tiene errores: incluso personajes a los que se les cambia el nombre de un capítulo a otro. En el siglo xvii, la edición se dejaba a los tipógrafos, que bastante tenían con componer con los tipos de plomo de la época.

¿Sigues los criterios de la RAE?

A los autores les doy a ele­gir entre la RAE y otros criterios. Para los informes de lectura y análisis de los textos, me apoyo en el funcio­nalismo lingüístico, que se basa en la comunicación.

¿Cómo es un informe de lectura y para qué sirve?

Contiene una descripción de la obra en todos sus niveles de análisis. Me los encargan editoriales y también autores. A estos les sirve para auto­corre­girse antes de dar por terminada su obra. Así tienen más opor­tu­nidades de encontrar una editorial o la podrán publicar en me­jores con­diciones si optan por la autoedición. Suelo contar los casos de Raymond Radiguet y Scott Fitzgerald, que revi­saron a fondo El diablo en el cuerpo y El gran Gatsby tras la primera lectura de sus editores. Para escri­bir una gran obra hay que combinar talento, dedicación y una cierta mezcla de orgullo y hu­mildad.

¿Te ha llegado alguna perla?

Sí, más de una. Todo libro, incluso el más sencillo, es interesante y merece ser leí­do si está escrito desde la honestidad y con cariño. Mi trabajo es tan solo ayudar a que ese libro tenga su oportunidad.

También colaboras en la redacción de memorias y autobiografías…

Sí. Hay personas con grandes experiencias que contar, pero a las que les cuesta poner en marcha su escrito. Hay estrategias para ayu­darlas a sacar su proyecto adelante. No se trata de escribirlo por ellas, sino de acompañarlas en el camino de la creación.

¿Aceptas cualquier tipo de encargo?

Mi tiempo es limitado…

¿Alguna línea roja?

¿Te refieres al derecho de admisión?… Respeto por el librepen­sa­miento y por los valores democráticos.

© Eva Laíza, Marzo de 2019

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