¿Cómo elegir proveedor?

¿Cómo elegir proveedor?

Si ya has comenzado tu andadura como autónomo o emprendedor te habrás dado cuenta que hay muchos puntos de tu negocio que no puedes y, en alguno casos, incluso, no debes hacerlos tú sólo.

Hablamos de servicios asociados a tu negocio que debes tener pero que no tienen nada que ver con lo que tú te dedicas. Por poner un ejemplo, imaginemos un autónomo que se dedica a la fontanería, no tiene por qué saber de economía pero, sin embargo, como todo autónomo, necesitará emitir facturas, hacer sus trimestrales, contabilizar el IVA, etc. por lo tanto, seguramente, necesitará de una gestoría que se encargue de ello o, por ejemplo, de una empresa de publicidad que se haga cargo de imprimir cartelería o tarjetas de visita para promocionar su negocio.

Este es el momento en el que un autónomo debe sentarse a elegir a sus proveedores y, aunque pueda parecer una tarea tan sencilla como elegir el proveedor más económico, la realidad es que no elegir un buen proveedor te puede acarrear más problemas que soluciones.

Lo principal para elegir un proveedor, sea de lo que sea, es tener claro cuáles son tus necesidades y qué requisitos debe tener tu proveedor para garantizar que se cubren estas necesidades, además, la confianza es algo esencial cuando vas a delegar una parte de tu negocio a un proveedor, por lo tanto, las referencias que ese proveedor tenga será un valor añadido que pueda declinar tu balanza en su elección.

En cuanto al tema del precio, hay que tener presente dos conceptos básicos: “Nadie da duros a pesetas” y “Lo caro no necesariamente tiene que ser sinónimo de calidad”.

Una vez que crees tener a los proveedores que encajan con lo que tú estás buscando, queda la parte más complicada, ¿cuál será tu actitud frente a ellos?.

La actitud que adoptes para con tu proveedor será determinante para el buen funcionamiento entre ambas partes, de manera que, existen tres formas de actuar frente a un proveedor, por un lado, exponer que es lo que necesitas, dejarlo en las manos del proveedor y olvidarte totalmente de esa parcela de tu negocio, por otro lado, decides tratar a tu proveedor como a un empleado más y dictar ordenes que esperas que sean llevadas a cabo o, por último, hacer un equipo entre tú y tu proveedor donde la comunicación es fluida en ambos sentidos.

Con la primer actitud sólo conseguirás que el proveedor no empatice con tus necesidades y funcione contigo bajo un patrón preestablecido en el que es muy probable que las cosas no salgan como uno espera.

Si es la segunda opción, lo único que estás buscando es a alguien que ejecute aquello que tú consideras que es lo correcto, por lo tanto, tu proveedor apartará su especialización como profesional para convertirse en un robot que sólo ejecuta órdenes y que acabará realizándote los trabajos con desgana.

La última actitud es la más acertada, poner la confianza necesaria en la profesionalidad de tu proveedor y que, a su vez, este empatice contigo y tus necesidades, conozca a fondo cada detalle de tu negocio y trabaje codo con codo contigo.

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